miércoles, 9 de noviembre de 2016

Silencios


   Los silencios se van acumulando, el de la noche anterior, el de esta mañana, el de hace un momento; los silencios son gritos desesperados, son palabras que se mueren camino a su expulsión, son pensamientos congelados y diáfanos, son cadenas, son anclas que se tiran en la profundidad de un desconocido lago. Vives el silencio con dosis de café, nicotina, páginas leídas, otras tantas escritas; sin embargo, el silencio es como el salitre, corroe. No queda más que lamerte las heridas, saborear la sangre, pretender que ya no duele, tener el registro de su intensidad. Los silencios que surgen con el sol son los más dolorosos, los que se multiplican acaloradamente, mientras que los de la noche son tranquilos, son pausados, son menos que en el día, porque en medio de las sombras, de la luna, del gato en la azotea, deambulado por los pasillos,  del café y del cigarro, de la música... los silencios hablan, se abren espacio en el alma, se expulsan a través de las lágrimas, de las palabras.



Mily Murillo 





2 comentarios:

  1. El silencio es el mayor de los interlocutores, a sí no se crea. Cuántas ideas nos brotan de hablar con él. UN beso. carlos

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    1. Benditos sean los silencios que apaciguan la mente, y un brindis por aquellos que nos agitan y nos hacen escribir.

      Besos y abrazos con cariño.

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